Izquierda Uruguay

Donald Trump entregará la Copa del Mundo

La FIFA se baja los pantalones ante Estados Unidos, una vez más

Izquierda Uruguay·24 de junio de 2026

La FIFA rompió su propio protocolo para quedarle bien a Donald Trump. El presidente de Estados Unidos va a entregar el trofeo al campeón del Mundial el 19 de julio en Nueva Jersey, junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Una decisión que dice mucho sobre cómo funciona el fútbol hoy.

En Qatar 2022 y en Rusia 2018, Infantino entregó el trofeo solo. Era el protocolo. Era la norma. Pero ahora, con el Mundial jugándose en suelo estadounidense, ese protocolo desapareció de un plumazo. "Estaremos junto al presidente disfrutando de la final y entregando el trofeo al ganador, juntos", dijo Infantino en Fox & Friends. "Estamos juntos todo el tiempo", agregó.

No es la primera vez que esto pasa con Trump y la FIFA

Esta no es la primera concesión. En la final del Mundial de Clubes, donde el Chelsea venció al Paris Saint-Germain en Nueva Jersey, ya se le permitió a Trump subir al escenario y entregar el trofeo al capitán Reece James. El problema fue que Trump no se bajó del escenario y terminó metido en el medio de los festejos, rodeado de jugadores que no sabían muy bien qué hacer con él ahí parado.

Ahora la FIFA decidió "institucionalizar" eso. En vez de reconocer que fue un papelón, lo convirtieron en protocolo. Infantino lo presenta como algo natural, como si siempre hubiera sido así.

El fútbol no es de Trump

Hubo jefes de Estado que entregaron la Copa del Mundo antes. El rey Juan Carlos de España lo hizo en 1982, cuando Italia ganó el título. La reina Isabel II le entregó el trofeo a Bobby Moore en 1966, cuando Inglaterra fue campeón. Pero en todos esos casos, el torneo se jugaba en su país y existía un vínculo con la organización del evento. No era un capricho político disfrazado de gesto deportivo.

Lo que hace la FIFA ahora es diferente. Es doblegarse ante el poder político de quien controla el territorio donde se juega el torneo. Es dejar que un presidente use el fútbol como escenario propio. Y es Infantino quien lo habilita, con una sonrisa, diciéndole al mundo que él y Trump están juntos "todo el tiempo".

El fútbol le pertenece a los pueblos que lo juegan, que lo sienten y que lo viven. No a los que se sientan en los palcos VIP y después bajan a robarse la foto. La FIFA tiene la obligación de proteger eso. Y una vez más, eligió no hacerlo.