Patrice Lumumba, a 101 años de su nacimiento.
Un hombre inmóvil durante noventa minutos. Una mano le tapa la boca. La otra apunta a su cabeza. No apareció en ninguna transmisión oficial del Mundial, pero probablemente es una de las imágenes más interesantes que está dejando la copa del mundo.

Un hombre inmóvil durante noventa minutos. Una mano le tapa la boca. La otra apunta a su cabeza. No apareció en ninguna transmisión oficial del Mundial, pero probablemente es una de las imágenes más interesantes que está dejando la copa del mundo.
Era la representación de Patrice Lumumba, quien nació en el Congo hace 101 años, y 65 años después de su asesinato vuelve a cobrar relevancia pública porque la historia del Congo continúa escribiendose en sangre y con la misma pluma de quienes intentaron borrar el apellido Lumumba.
Pero quién fue Patrice Lubumba? Fue el principal líder del movimiento anticolonial congoleño y el primer ministro del Congo tras la independencia de Bélgica en 1960. Su país fue escenario de uno de los regímenes coloniales más brutales de la historia, que bajo el dominio del rey Leopoldo II y, posteriormente, de Bélgica, dejo millones de congoleños directamente asesinados, mutilados o muertos como consecuencia del trabajo forzado, las hambrunas y las enfermedades provocadas por un sistema de explotación cuyo único objetivo era la extracción de riqueza.
Finalmente la independencia del Congo se dio en los 60s, época en la que soplaban vientos de descolonización, revolución e independencia, que fueron emergiendo por el Mundo. La Revolución Cubana, la independencia de Argelia y decenas de movimientos de liberación nacional que anunciaban un cambio de época. 1960 será recordado como “El año de Africa” donde 17 países del continente obtuvieron su independencia.
Parecía abrirse la posibilidad de que uno de los suelos más ricos del planeta, asentado en enormes reservas de cobre, cobalto, oro, diamantes, uranio, coltán y otros minerales estratégicos, pudiera utilizar sus recursos de manera soberana para su pueblo.
El panafricanismo -que hoy vemos resurgir- tomaba fuerza, encarnado en teoría y práctica de líderes como Kwame Nkrumah, Julius Nyerere, Ahmed Ben Bella, Gamal Abdel Nasser y el propio Lumumba, que luchaban por procesos de liberación nacional en sus naciones, pero comprendiendo que solo serían posibles mediante la liberación, soberanía y unidad del continente africano entero.
Para Lumumba, esta lucha le llevó a su muerte, una agenda que apuntaba a preservar la unidad del país, impedir la secesión de la provincia minera de Katanga y mantener el control nacional sobre las inmensas riquezas del Congo le significó ser fijado como enemigo para las potencias occidentales, inmersas en la lógica de la Guerra Fría.
En su histórico discurso de independencia, frente al rey Balduino de Bélgica, Lumumba rompió el protocolo, mientras el monarca celebraba hipócritamente la "obra civilizadora" del colonialismo, él recordó las humillaciones, la violencia y la explotación que habían padecido millones de congoleños. Un discurso que recorrió el mundo firmaron su condena.
Pocos meses después fue derrocado, detenido, torturado y finalmente asesinado el 17 de enero de 1961 por congoleños aliados a las potencias occidentales, con la complicidad y responsabilidad del gobierno belga y el respaldo y apoyo de la CIA estadounidense en el marco de la Guerra Fría, época donde los tentáculos imperiales llegaron para destruir los proyectos de liberación nacional en el mundo entero.
Esta historia de un asesinato a líderes marcó la historia del Congo -como también de nuestro continente- en el que se buscó de manera sistemática acabar con un proceso de décadas de extractivismo, tortura y dictaduras.
Sesenta y cinco años después, el este de la República Democrática del Congo vuelve a estar devastado por la guerra. Millones de personas desplazadas, explotación infantil, secuestros e innumerables violaciones a los derechos humanos. Grupos armados -financiados por el extranjero- controlan zonas enteras, mientras que potencias e intereses económicos internacionales se benefician, al tiempo que se disputan el acceso a minerales imprescindibles para fabricar teléfonos celulares, computadoras, baterías de vehículos eléctricos y prácticamente toda la tecnología sobre la que funciona el mundo contemporáneo.
Por eso es que capaz las cámaras oficiales no lo enfocan y a quien encarna a Lumumba, Michel Nkuka le niegan la visa para los Estados Unidos, quizás la imagen de ese hombre inmóvil durante noventa minutos resulta incómoda, al tiempo que recuerda el olvido histórico y el silencio internacional ante la guerra en el este de la RDC que ha provocado más de 6 millones de muertos y miles de desplazados
Mientras exista un pueblo dispuesto a recordar a quienes lucharon por su liberación, a preguntarse quiénes fueron, por qué los asesinaron y qué intereses enfrentaban, ningún revolucionario habrá sido derrotado del todo, cada vez que esas preguntas vuelvan a formularse, también vuelven a discutirse contra quiénes y porqué luchaban.
